Kosovo,
país independiente desde 2008, ha sufrido un largo proceso de lucha y guerra
para poder lograr ser reconocido como tal. Después de formar parte de la
antigua República Socialista Federativa de Yugoslavia durante casi medio siglo,
donde era una provincia de ella, Kosovo sufrió como el resto de los países de
la citada República, la guerra de Yugoslavia. Tras la independencia de
Eslovenia y Croacia primero, y de Macedonia y Bosnia-Herzegovina después, era el
momento de Kosovo. El problema fue, que tanto Serbia como una parte de la
sociedad internacional no vio con buenos ojos esa voluntad de secesión por
parte de las regiones yugoslavas. El conflicto duró aproximadamente nueve años
(1999-2008), donde se produjo una brutal guerra entre los países que formaron
la antigua Yugoslavia y que terminó con la incorporación de las fuerzas de la
OTAN que vio la separación de Kosovo como la mejor solución al conflicto armado
de esa región.
Después
de ser declarada como una nación libre e independiente, fue el momento de ver
las distintas reacciones de los países del mundo frente a esta separación.
Mientras que, por un lado, estados como Francia, Reino Unido o Estados Unidos
entre otros, sí reconocen la secesión del territorio kosovar, otros como China,
India, Rusia o España no lo ven legítimo. Unos tendrán sus razones y motivos
para estar a favor y los otros las suyas para ver negativo este cambio, pero el
caso concreto de España es importante. Entre
las distintas razones que el gobierno español ha dado sobre su posición ante
este conflicto, la más destacada es la referida al tema del federalismo de
algunas partes de España.
Es
conocida, la voluntad por parte de algunos territorios del estado español, de
independizarse o conseguir más soberanía frente al Estado central. Esos
territorios serían, tanto Catalunya como el País Vasco. Cuando Kosovo fue
declarada como país independiente, en España se vio este reconocimiento
internacional como una posible baza a favor para estas regiones españolas que
desean la independencia o mayor soberanía. Es sin duda, un aspecto a tener en
cuenta, ya que, sí España reconociera esa separación de Kosovo frente a lo que
era Yugoslavia, no tardarían en salir, voces que discreparan sobre el por qué
reconocer esa independencia cuando no se hace lo mismo en su propio país. Pese
a la posible similitud de los casos, hay que mantener cierta distancia entre
ambos, puesto que, la formación de Yugoslavia y su disolución años más tarde es
un caso distinto al de Catañunya o el País Vasco, que han sido parte del
territorio español desde hace bastante más tiempo.
Además
de esta razón, España ha mostrado otros aspectos que consideran importantes
para no reconocer a esta antigua región yugoslava. En primer lugar, alega que
en la Carta de las Naciones Unidas, la ONU garantiza
la integridad de los estados miembros y, por consiguiente, a Serbia como uno de
ellos. De este modo, pide a las naciones
que no intervengan en la integridad territorial de terceros países. Por ello, España
considera además que la declaración unilateral de Kosovo contraviene la
resolución 1244 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del 10 de junio de
1999, aún vigente, en la que se sentaban las bases para la resolución del
conflicto afirmando que en todo momento se respetaría la integridad territorial
de Serbia.
Otra de las razones empleadas por el ejecutivo español para
no reconocer a Kosovo, es que la Constitución de la República Federal
Socialista de Yugoslavia de 1974, reconocía el derecho a la independencia a las
repúblicas que integraban la extinta Yugoslavia, pero por el contrario, no
reconocía este derecho a Kosovo porque era una provincia autonómica de la
república de Serbia. Este es el motivo, según el Ministerio de Asuntos Exteriores,
que llevó a España a reconocer a Bosnia, Montenegro y Croacia, y no a Kosovo.
Teniendo en cuenta esta diferenciación, parece razonable, en parte, que España
no reconozca este territorio ya que Kosovo no fue considerada como una
República Federal dentro de Yugoslavia, sino simplemente una parte más de ella
considerada como una provincia.
El último y no por ello menos
importante de los motivos que España ofrece para no reconocer oficialmente a
Kosovo es que en El Acuerdo-Marco
General Para la Paz en Bosnia y Herzegovina, también conocido
como Acuerdos de Dayton hace referencia a los acuerdos alcanzados en
noviembre de 1995 en la base aérea de Wright-Patterson,
en Dayton (Ohio, Estados Unidos), que supusieron el fin de la Guerra
de Independencia de Croacia, librada durante los cuatro años anteriores. Dentro
de los acuerdos se reconocía la necesidad de proteger la diversidad étnica y
cultural y también el respeto a las minorías dentro de las fronteras de la
nueva república balcánica. España considera que la creación de un nuevo estado
kosovar supone una diferenciación étnica y, por tanto, resulta incompatible con
esta visión reflejada en los Acuerdos de Dayton.
Por todo ello, España sigue siendo reticente a aceptar
a esta parte de territorio como una nación libre e independiente, pero está
bastante clara cual es la postura que más prima en su decisión. El peligro de
los estados que quieren ser independentistas en España es lo que más le
preocupa, y por ello parece difícil que acabe reconociendo a Kosovo. Pese a
todo, no estaría de menos mirar el ejemplo de otros países que sí que lo han
hecho y tratar de diferenciar entre el caso de la secesión española con el de
la Yugoslava, ya que no son tan parecidos como se cree.



