jueves, 27 de junio de 2013

RELEVO NECESARIO

Incremento de las tasas de las universidades públicas. Disminución del número y cuantía económica de las beca. O la voluntad de privatizar la gestión de centros de enseñanza pública, son algunas de las reformas ejecutadas por el Gobierno a petición del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Pese a las protestas y manifestaciones de una buena parte de la ciudadanía, el Ministro y su equipo han logrado imponer su ley, hasta el momento. Con críticas de la oposición de las Cortes y el apoyo de su partido, José Ignacio Wert ha campeado el temporal y ha salido más o menos del paso. Pero tras su última proposición, el aumento de la nota de acceso a las becas universitarias a un 6’5, ha terminado con el aguante de una aplastante mayoría social.

El borrador del Real Decreto presentado por Wert ha visto frenada su aprobación principalmente por las quejas surgidas desde la Conferencia de Rectores de las Universidades de España (CRUE). Tras la reunión con una parte de los miembros de dicha organización y el descontento general, incluso dentro del seno de su partido han hecho recapacitar al Ministro. Aunque solo sea en parte, Wert ha prometido remodelar el Real Decreto. Existen diferentes tipos de becas, pero a excepción de las conocidas como becas de excelencia, el resto deberían dejar de lado el rendimiento académico, siempre que supere aprobado. No pueden ser un premio para el mejor estudiante, sino una medida para asegurar el acceso igualitario a la educación universitaria de toda la población. Hay que recordar que las becas según prevé la Ley solo deben poseer el requisito de la renta sin tener en cuenta la calificación obtenida en los estudios.

Sin embargo el Ministro de Educación solo pretende rebajar sus expectativas en las becas referidas al acceso o permanencia de la matrícula pero no a las de residencia y otros tipos. De conseguir sus objetivos, serían muchos los/as jóvenes que quedarían aislados o incapacitados de cursar los estudios universitarios, algo que daña la base sobre la que se sostiene un Estado, la Educación. Esta materia no puede verse afectada por recortes de este estilo, puesto que de hacerlo se perdería la oportunidad de cambiar todos los errores que nos han llevado a esta alargada crisis económica y social. La educación tendría que ser una oportunidad para cambiar nuestros valores y principios básicos y no una vía donde recortar gasto por parte del gobierno.


A pesar de que según el CRUE, Wert ha asegurado que el gobierno intentará aumentar las partidas para becas y ayudas a los estudios, lo único claro es que todo está en el aire. El próximo borrador mostrará el grado de benevolencia adoptado por el Ministro de Educación, que está siendo el blanco de un sinfín de reproches casi desde el inicio de su mandato al frente del Ministerio. Puede que con este último varapalo se haya incrementado la ya de por sí deteriorada imagen de Wert. Y con dos años por delante de gobierno Popular puede que lo mejor sería que se produjese un relevo en el titular de la imprescindible cartera de Educación, Cultura y Deporte. 


lunes, 15 de abril de 2013

La deuda del mandato “chavista”


Puede que haya muchos escépticos tras los resultados de las elecciones en Venezuela, ya que el candidato “chavista” Nicolás Maduro, ha conseguido hacerse con la presidencia del país con solo 234.935 votos más que Henrique Capriles. De hecho ha sido el opositor del elegido por Chávez el primero en desconfiar de los resultados electorales de este pasado domingo y en pedir un recuento manual de los votos, aceptado por el propio Maduro. Pese a las quejas y la desconfianza suscitada, el gobierno venezolano ha hecho caso omiso de las recomendaciones de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), formada por 43 interventores internacionales quienes han aconsejado que se espere al recuento manual para poder dar paso a la proclamación del nuevo líder venezolano. Pase lo que pase, algo ha quedado bastante claro tras los comicios, y es que además de ajustarse en el número de votos, Venezuela se encuentra ante un gran desafío para luchar contra la deuda que dejó “el comandante” y la dependencia petrolera que posee el país latinoamericano.

Con la llegada al poder de Hugo Chávez en el año 1999 y durante unos 14 años de mandato, el pueblo venezolano ha sufrido un gran cambio en cuanto a su economía nacional. La moneda del país, el Bolívar, se ha ido devaluando poco a poco hasta llegar a perder más del 90% de su valor. Según la Web Estrategias y Negocios, esa fue una de las estratagemas del ex mandatario venezolano quién se aprovechó de esa devaluación, para vender barato el petróleo a sus más cercanos aliados a finales de los 90 para luego comenzara a aumentarlo a principio de milenio. Además, con el paso de los años, “el comandante” fue aumentando el precio del crudo hasta llegar a multiplicar por 100 el precio de las exportaciones nacionales. Esa dependencia económica, casi exclusivamente del petróleo, ha provocado que el país tenga que importar una gran cantidad de productos de otros lugares. A pesar de ser uno de los lugares con más diversidad y cantidad de recursos naturales, con grandes terrenos para la agricultura y la ganadería, el “chavismo” ha desechado en todo momento usar estas alternativas para abusar de la venta de crudo. Ese factor provoca que muchos alimentos, por ejemplo tengan que ser importados desde otros países del planeta aumentando de este modo el gasto público del país, que cada vez ha ido aumentando hasta situarse en un 50% del PIB aproximadamente (antes de Chávez 39% aprox.).

Por último cabe destacar que además de aumentar su gasto y deuda pública, el mandato de Chávez se ha visto deslucido por el incremento de la dependencia de Venezuela frente a los Estados Unidos según Andrew Lipow, presidente de Lipow Oil Associates. Esta afirmación viene a consecuencia de dos circunstancias. La primera está referida a la compra de nafta a los EEUU (un elemento para la realización y refinación del combustible), debido a la escasez de dicho componente en el país latinoamericano.  Según Lipow el pasado diciembre Venezuela tuvo que importar un volumen récord de 197.000 barriles por día, de los cuales la mitad era nafta. Los tipos de cambio en relación al dólar han sido el otro aspecto negativo que ha contribuido al empeoramiento de la economía “chavista”. Mientras que el cambio general se puede hacer a 6,3 bolívares, en el mercado paralelo se hace a 25 bolívares por dólar. Estos aspectos han provocado que Chávez acabara su mandato con un 7’5 % de déficit, dejando al país sin su “verdadero líder” y con serios problemas políticos y económicos.

Y es que los resultados de las elecciones no han sido más que el primer paso hacia la transición post Chávez. Puede que Maduro haya conseguido la victoria gracias a la presencia del alma del “comandante” a lo largo de todo el proceso electoral, pero debe tener en cuenta que no va a poder utilizar indefinidamente la imagen del ex presidente venezolano. Con Capriles tan cerca, parece difícil una unión del país, que cada vez está más dividido en dos mitades que parecen no querer entenderse. A parte de los problemas económicos citados o del ajustado margen de separación entre ambos partidos, Venezuela debe mejorar bastantes aspectos de su democracia que dejan bastante que desear. Ahora solo se puede esperar a ver cuál es el camino que elige el Presidente Maduro y si puede resolver los innumerables problemas que hay en Venezuela. Lo que queda claro es que parece muy difícil que la situación de pobreza y endeudamiento termine ya que el propio país está comenzando a padecer una fuerte crisis de identidad tras la pérdida del que fue su líder en los últimos 14 años.



miércoles, 27 de febrero de 2013

A España le asusta la independencia Kosovar


Kosovo, país independiente desde 2008, ha sufrido un largo proceso de lucha y guerra para poder lograr ser reconocido como tal. Después de formar parte de la antigua República Socialista Federativa de Yugoslavia durante casi medio siglo, donde era una provincia de ella, Kosovo sufrió como el resto de los países de la citada República, la guerra de Yugoslavia. Tras la independencia de Eslovenia y Croacia primero, y de Macedonia y Bosnia-Herzegovina después, era el momento de Kosovo. El problema fue, que tanto Serbia como una parte de la sociedad internacional no vio con buenos ojos esa voluntad de secesión por parte de las regiones yugoslavas. El conflicto duró aproximadamente nueve años (1999-2008), donde se produjo una brutal guerra entre los países que formaron la antigua Yugoslavia y que terminó con la incorporación de las fuerzas de la OTAN que vio la separación de Kosovo como la mejor solución al conflicto armado de esa región.

Después de ser declarada como una nación libre e independiente, fue el momento de ver las distintas reacciones de los países del mundo frente a esta separación. Mientras que, por un lado, estados como Francia, Reino Unido o Estados Unidos entre otros, sí reconocen la secesión del territorio kosovar, otros como China, India, Rusia o España no lo ven legítimo. Unos tendrán sus razones y motivos para estar a favor y los otros las suyas para ver negativo este cambio, pero el caso concreto de España es importante. Entre las distintas razones que el gobierno español ha dado sobre su posición ante este conflicto, la más destacada es la referida al tema del federalismo de algunas partes de España.

Es conocida, la voluntad por parte de algunos territorios del estado español, de independizarse o conseguir más soberanía frente al Estado central. Esos territorios serían, tanto Catalunya como el País Vasco. Cuando Kosovo fue declarada como país independiente, en España se vio este reconocimiento internacional como una posible baza a favor para estas regiones españolas que desean la independencia o mayor soberanía. Es sin duda, un aspecto a tener en cuenta, ya que, sí España reconociera esa separación de Kosovo frente a lo que era Yugoslavia, no tardarían en salir, voces que discreparan sobre el por qué reconocer esa independencia cuando no se hace lo mismo en su propio país. Pese a la posible similitud de los casos, hay que mantener cierta distancia entre ambos, puesto que, la formación de Yugoslavia y su disolución años más tarde es un caso distinto al de Catañunya o el País Vasco, que han sido parte del territorio español desde hace bastante más tiempo.

Además de esta razón, España ha mostrado otros aspectos que consideran importantes para no reconocer a esta antigua región yugoslava. En primer lugar, alega que en la Carta de las Naciones Unidas, la ONU garantiza la integridad de los estados miembros y, por consiguiente, a Serbia como uno de ellos. De este modo,  pide a las naciones que no intervengan en la integridad territorial de terceros países. Por ello, España considera además que la declaración unilateral de Kosovo contraviene la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del 10 de junio de 1999, aún vigente, en la que se sentaban las bases para la resolución del conflicto afirmando que en todo momento se respetaría la integridad territorial de Serbia.

Otra de las razones empleadas por el ejecutivo español para no reconocer a Kosovo, es que la Constitución de la República Federal Socialista de Yugoslavia de 1974, reconocía el derecho a la independencia a las repúblicas que integraban la extinta Yugoslavia, pero por el contrario, no reconocía este derecho a Kosovo porque era una provincia autonómica de la república de Serbia. Este es el motivo, según el Ministerio de Asuntos Exteriores, que llevó a España a reconocer a Bosnia, Montenegro y Croacia, y no a Kosovo. Teniendo en cuenta esta diferenciación, parece razonable, en parte, que España no reconozca este territorio ya que Kosovo no fue considerada como una República Federal dentro de Yugoslavia, sino simplemente una parte más de ella considerada como una provincia.

El último y no por ello menos importante de los motivos que España ofrece para no reconocer oficialmente a Kosovo es que en El Acuerdo-Marco General Para la Paz en Bosnia y Herzegovina, también conocido como Acuerdos de Dayton hace referencia a los acuerdos alcanzados en noviembre de 1995 en la base aérea de Wright-Patterson, en Dayton (Ohio, Estados Unidos), que supusieron el fin de la Guerra de Independencia de Croacia, librada durante los cuatro años anteriores. Dentro de los acuerdos se reconocía la necesidad de proteger la diversidad étnica y cultural y también el respeto a las minorías dentro de las fronteras de la nueva república balcánica. España considera que la creación de un nuevo estado kosovar supone una diferenciación étnica y, por tanto, resulta incompatible con esta visión reflejada en los Acuerdos de Dayton.
Por todo ello, España sigue siendo reticente a aceptar a esta parte de territorio como una nación libre e independiente, pero está bastante clara cual es la postura que más prima en su decisión. El peligro de los estados que quieren ser independentistas en España es lo que más le preocupa, y por ello parece difícil que acabe reconociendo a Kosovo. Pese a todo, no estaría de menos mirar el ejemplo de otros países que sí que lo han hecho y tratar de diferenciar entre el caso de la secesión española con el de la Yugoslava, ya que no son tan parecidos como se cree.



Una visión diferente


La principal función del periodismo profesional es, o por lo menos debería ser, la transmisión de un mensaje concreto a un público masivo. El contenido de ese discurso tiene que ser lo más objetivo posible, es decir, debería contar lo que sucede, sin atender a opiniones o juicios de valor, dejando cualquier otro modo de  relatar para el periodismo de opinión en el que caben razonamientos personales o visiones parciales de la realidad. Pese a la dificultad que, en ocasiones, supone acercarse a esa imparcialidad, el periodista deberá buscar todos los medios que estén a su alcance para poder revelar su mensaje de la forma más clara y concisa posible. Por otro lado, la carrera de Periodismo ofrece otras muchas salidas laborales que se alejan, como mínimo un poco, de las bases o fundamentos del periodismo convencional. Una posible opción, es la de actuar como representante de una persona o institución, es decir, ejercer  como asesor.

La charla o comparecencia de Jorge FEO ESCUTIA -Consultor de Comunicación-, nos ha ayudado a comprender mejor cómo funciona este mundo relacionado con los medios y, a través de sus reflexiones, hemos podido entender que es muy distinto de la idea que la gran masa tiene de esta profesión. Para poder ampliar nuestra visión sobre la figura del asesor, en este caso político, hay que remontarse a la etapa de la Transición Española. En ella, los nuevos partidos recién nacidos, buscaron la ayuda de esta suerte de  “consejeros” para poder llevar a cabo sus discursos, campañas, formas de actuación o protocolo, etc. Pese a todo, con los años y el crecimiento de la joven democracia, los partidos políticos han ido sustituyendo a esos asesores externos, (profesionales ajenos al partido), por otros mucho más ligados a sus ideales, creando así los primeros gabinetes de información propios. Este cambio sucesivo, ha provocado que la figura del asesor pierda parte del “respeto” de muchas personas, ya que, al involucrarse en un partido, como dice Jorge FEO: “se pierde la voz y el voto”. Por ello, habrá que intentar trabajar en una empresa sin estar dentro de su organización, así se podrá conservar, en cierto modo, la ansiada objetividad periodística.

Como todo buen comunicador, el asesor político tiene la función de influir, esto es, buscar las armas que estén al alcance de su mano para tratar de persuadir al público. Para ello, FEO asegura que “lo primero que hay que hacer es saber cómo se percibe la realidad de lo que sucede, ya que si no sabemos lo que percibimos, no podremos llegar a influir en el otro”. Además de este concepto, el experto en comunicación también expuso otros razonamientos importantes relacionados con el asesoramiento político y, más concretamente, sobre lo que él denominó “la trastienda de las elecciones”. En primer lugar, el objetivo de cualquier asesor, y, por consiguiente, del político al que representa, es ganar, y para conseguir este propósito, todo vale, siempre que esté sujeto a la legalidad vigente. Pese a esa voluntad de lograr el ansiado objetivo, no siempre se gana en esta vida. Aún así, son pocos los políticos que aceptan una derrota, por ello se dice que “la victoria es relativa”, porque a pesar de haber un triunfador y un derrotado, todos aseguran haber cumplido sus metas.

Otro aspecto que cabe destacar son los programas electorales de los políticos. A este respecto, la sociedad se ve inmersa en dos dilemas claramente diferenciados: en cuanto a contenidos y a la forma de expresarlos. Mientras que en su programa escrito, el partido expone “al dedillo” todos los objetivos, propuestas y promesas que quieren desempeñar, el discurso oral viene a ser bastante distinto. En esta segunda parte, el orador utiliza otro tipo de vocabulario mucho más sencillo o coloquial, para tratar de captar al mayor número de simpatizantes; del mismo modo que, basa su exposición en una serie de puntos que él, o su asesor, consideran más importantes o que tendrán más “tirada” para lograr su objetivo final: convencer a la gran masa.

Finalmente, el ponente plantea uno de los aspectos más relevantes: el referido a la ciudadanía. Al fin y al cabo, los ciudadanos son los que, en definitiva, elegirán a sus representantes políticos. Dado el gran poder del pueblo, la clase política, como afirma FEO, “solo se acuerda de los ciudadanos en el momento de la votación”. La población es el objetivo último de cualquier campaña electoral, y por ello es esencial para cualquier asesor político saber qué demanda el electorado. Para lograrlo, un buen asesor político deberá contar con una serie de medidas como son las encuestas u otros mecanismos que ayuden a entender las necesidades principales de la población y que permitan cuantificar y conocer lo que desea el votante.

España, se encuentra inmersa en una grave crisis institucional, cuyos agentes principales son de la estirpe política. Ello, día a día, va mermando la confianza de sus posibles electores y dicha merma se traduce en desconfianza generalizada provocando continuos casos de corrupción,  y de otros actos amorales, que, con mucha frecuencia, llegan a ser ilegales. Será una tarea ardua y costosa volver a recuperar la afectividad y la complicidad de la población y por ello puede que sea necesario un cambio significativo de la “raíz” política. Mientras sigan ocurriendo sucesos como el de Bárcenas, que podría tener implicada a parte de la élite del PP, los ERE de Andalucía o el espionaje político en Cataluña, el pueblo está abocado al catastrofismo, provocado por la desconfianza de sus representantes y, hasta puede que acabe abandonando la confianza en el sistema político español, tan dañado en los últimos años de su democrática existencia.



EL Proceso, una alegoría de nuestra estructura social


La edad contemporánea, que nos ha tocado vivir, está organizada de una manera muy concreta, en la que el poder recae de forma centralizada en un organismo que gobierna sobre todos los demás, esto es, el Estado. Lo realmente importante en esta forma de legitimidad es creer en las leyes y normas impuestas por los brazos ejecutores del poder. Por ello, no será relevante si se cambia de líder, siempre y cuando la organización de su sistema burocrático sea la correcta. Esta estructuración del poder será siempre jerárquica, por lo que las personas que están arriba tendrán mayor responsabilidad que las que forman parte de la base, del mismo modo que en ellas se concentrará un mayor poder de decisión.

En la película de Orson WELLES, El Proceso (The Trial) –homónima de la novela de KAFKA en la que está basada- se puede observar, al principio de la misma, un diálogo entre dos hombres. De él se infieren algunas conclusiones que ayudan a comprender cómo está organizada realmente la sociedad. A la llegada de un hombre ante una gran puerta que simboliza la ley, se antepone un guardián que la protege de todos aquellos que no la deben pasar. El hombre, después de recorrer un largo camino para llegar hasta allí, ve como van pasando los años y no puede atravesar la ansiada entrada a la legalidad. Con ello, lo que se pretende mostrar es esa compleja y jerarquizada organización de la sociedad y, en especial, de la clase política y judicial, que posteriormente encuentra el Sr. K para tratar de llegar a descubrir por qué ha sido procesado.

El film de WELLES es un magnífico ejemplo, a modo de alegoría, que el autor propone como crítica  de esta estructura piramidal que reserva el poder para unos pocos y así poder controlar a otros muchos, a los que se les relega al papel de meros “monigotes” que simplemente van a hacer lo que esa clase “alta” o privilegiada decida. Para que el pueblo o la sociedad cumpla con lo que requiere la burocracia, es necesario que éste conozca, crea, respete y, por supuesto, cumpla con las normas y leyes dictaminadas por el Estado. Desde el momento en el que entran en su casa los dos investigadores o policías, el Sr. K se encuentra inmerso en un proceso que, desde el principio, parece no tener “ni pies ni cabeza”. La citación o aviso de que va a ser juzgado es lo único que sabe el Sr. K sobre su presunto delito.


Con el paso de los días, el acusado comienza a creer que realmente algo ha ocurrido, se siente como culpable de algún mal acto, aunque realmente no es consciente de que lo haya cometido. A lo largo del visionado, el protagonista va recibiendo continuas visitas de los funcionarios del gobierno que acuden a él, siempre bajo órdenes de sus superiores, para ir comentándole el desarrollo de su proceso. En un momento dado, el Sr. K entra en un juzgado repleto de gente que lo observa fijamente. Él sube al estrado para tratar de defenderse y acusa a los policías que entraron en su casa, así mismo ataca a la organización del sistema. Después, se da cuenta de que a esos funcionarios que él acusó los están torturando por haber hecho eso. Este es un momento clave o climático del film. Aquí WELLES trata de mostrar que todos seguimos órdenes de arriba, sin tener en cuenta si están bien o no. Los policías que fueron a su casa obedecieron aquello que les fue dictaminado, de la misma forma que los que ahora los flagelan a ellos hacen el mismo ejercicio, seguir las órdenes de un superior.

Después de comprobar directamente cómo actúa el Estado, el Sr. K empieza a buscar medidas para tratar de contrarrestar las acusaciones, pero, con el tiempo, comprueba que eso es imposible. Una de las opciones que adopta es la de recurrir a un abogado conocido, amigo de su tío Max. Tras visitar en varias ocasiones al letrado, cualquier espectador puede deducir otra conclusión clara: en cierto momento, el abogado llama a uno de sus clientes, Bloch,  para mostrarle al Sr. K que el que tiene el poder puede hacer lo que quiera sobre el que se encuentra por debajo de él. Esto es un mecanismo bastante injusto, ya que, las clases dominantes o los gobernantes, van a ser, casi siempre, aquéllos que han podido permitirse años de estudio para poder llegar hasta ahí, por lo que realmente se hablaría de una plutocracia.

Después de volver a comprobar con conocimiento de causa cómo funciona el sistema, el joven decide dejarlo todo y tras hablar con otro hombre acusado llega a la conclusión de que, si sale declarado como inocente, solo será libre en apariencia, no en absolución, ya que todo el sistema está corrupto. Una de las últimas escenas de la película pone de manifiesto a un Sr. K desesperado, sin saber qué hacer ni dónde acudir, y el desnortado protagonista acaba finalmente en una iglesia. En ella, el hombre habla con el sacerdote, quien le relata la metáfora del guardián y la ley. Acto seguido, aparece su ex abogado para confirmarle que definitivamente va a ser condenado a muerte. El desganado Sr. K no tiene más remedio que acabar reconociendo la culpabilidad de un hecho que desconoce.

Cuando ya está todo perdido, aparecen en casa del procesado dos nuevos policías que lo cogen de los brazos obligándolo a caminar hacia donde ellos le dirigen. Tras cruzar varias calles, llegan a un lugar bastante recóndito donde deciden detenerse. Allí le ofrecen al condenado un cuchillo con el que lo incitan a quitarse la vida él mismo. Al negarse a hacerlo, los hombres prenden unos cartuchos de dinamita con los que consiguen acabar con la vida del Sr. K. Con ello, WELLES ha intentado mostrar que el sistema goza de una organización que es la que dirige, ordena y, por tanto controla al conjunto de la sociedad. En esa estructura hay una jerarquización en la que, el que está en la cúspide, influye sobre los que están debajo, de tal forma que éstos, siempre, estarán sujetos a su voluntad o a lo que dictaminen las leyes o normas que esa misma clase “alta” ha creado. Esta complejidad en la organización dificulta cualquier proceso, debido al número de escalones que deben superarse hasta llegar a la cima que es, en definitiva, la que realmente decide. La sociedad está creada de tal forma que quién no se adapte a las normas o incumpla las leyes, será criticado, procesado y, muy posiblemente, condenado como sucedió con el Sr. K.

La conclusión, pues, que se infiere de nuestra experiencia como espectadores de la obra de WELLES, no es otra que la estructura social en la que están conformadas todas nuestras comunidades, son, en esencia, injustas, ya que siempre hay unos pocos que dominan a una gran minoría. Esta estructura piramidal puede considerarse una perversión del sistema social en el que están inmersas todas las agrupaciones sociales de nuestro entorno en pleno siglo XXI. Esto debería llevarnos a reflexionar sobre muchas cosas que se plantean como retos a superar para paliar los defectos sociales que nos acucian en nuestra era. La estructura social en forma piramidal, es, en definitiva, una perversión más del sistema al que nos sentimos esclavizados. Bueno será replantearnos este hecho.



domingo, 16 de diciembre de 2012

'Alto al fuego'


Estados Unidos, ha vuelto a vivir otra vez más, una masacre indiscriminada en uno de sus centros educativos. Esta ocasión, los sucesos se han desarrollado en una escuela de primaria de NewTown, en el estado de Connecticut, a manos de un joven de 20 años. La mañana del viernes, tras asesinar supuestamente a su madre, Adam Lanza entró por la fuerza en dos clases del colegio Sandy Hook donde se ensañó disparando contra los alumnos y el personal del centro que allí había. Durante el asalto, el joven arrebató la vida de 20 niños y un total de 6 adultos, entre los que se encontraba el director y la psicóloga del centro. Tras los atentados, Lanza se quitó la vida antes de ser capturado por la policía, quien ha informado que el joven disponía de chaleco antibalas, dos pistolas y un rifle de los que usa el ejército en Afganistán o Irak. Ésta ha sido la última matanza de las 18 que han ocurrido en este país desde los sucesos de Columbine en 1999.

Como ocurre cada vez que pasa un acontecimiento similar, son muchas las voces que claman a favor del mayor control de armas de fuego. Pero en EEUU, este debate casi siempre va a caer a favor de los partidarios de la Segunda Enmienda de la Constitución, que permite la tenencia lícita de armas. Tanto la NRA (Asociación Nacional del Rifle) como los principales distribuidores y vendedores de armas, financian en gran parte las campañas electorales de los partidos políticos más importantes, además de ser una de las “armas” de presión más contundentes que influyen sobre el Congreso. Con tales poderes, parece muy difícil que, Republicanos y Demócratas, acaben accediendo a modificar la Segunda Enmienda. Pese a la relativa facilidad con la que se puede acceder a tener un arma, el joven Lanza, con sus 20 años, no pudo obtener legalmente sus pistolas, ya que, el estado de Connecticut es uno de los más severos en la venta de estos productos bélicos. Aun así, pudo acceder, con cierta facilidad, a ellas ya que al parecer, pertenecían a un familiar.

Este dramático acontecimiento ha vuelto a platear serios problemas al poder de EEUU, puesto que la decisión sobre la remodelación de una ley y tradición tan antigua como es la tenencia de armas, es mucho más difícil de lo que se pueden imaginar. Tanto Obama y su partido, como el bando más conservador, el Republicano, deberían sentarse con seriedad y convencimiento de sus objetivos, para debatir las posibles medidas cautelares, si es que las hay para ambos, para que este desastre “tan común” en Estados Unidos no vuelva a ocurrir. Pero. por desgracia, está sucediendo todo lo contrario. Según un informe de una fuente del comercio de armas, la  NICS, en lo que va de año se han vendido 16.800.000 de armas de fuego, el doble de los 10 años atrás.

Además de modificar su legislación para la adquisición legal de armas, la sociedad estadounidense debería comenzar a demostrar por qué es la primera potencia mundial. Cuando algo sale mal, se debe buscar una solución y arreglarlo lo antes posible. Por ello, todas las masacres desde 1999 que se han llevado consigo la vida de decenas de personas inocentes, deberían servir para que la gente de EEUU se dé cuenta de que tener una pistola no te hace más poderoso que el otro, sino que te convierte en una persona más peligrosa para el conjunto de la sociedad.





viernes, 7 de diciembre de 2012

El campismo, al abismo

Hace aproximadamente un año y medio, el que fuera presidente de la Generalitat desde el 2003, Francisco Camps, dimitió tras verse inmerso en la trama Gürtel y cedió su trono al que por entonces ocupaba la alcaldía de Castellón, Alberto Fabra. Además de la jefatura del Consell, Camps legó al nuevo presidente una deuda de 20.547 millones de euros, el triple de la que Eduardo Zaplana le dejó. Con ese panorama tan abrupto, el trabajo que tenía por delante Fabra era el de tratar de rebajar esa deuda, que ha llegado a situar a la Generalitat en el primer puesto de toda España en proporción a la riqueza regional, ya que esos 20.547 millones equivalieron en 2011 al 19,9% del PIB.

Para poder conseguir su propósito, era necesario un profundo cambio en la estructura de la Generalitat, puesto que la gran mayoría de los conselleres aun eran de la cúpula de Camps. Algunos, como los casos de Rafael Blasco o Enrique Verdeguer, fueron reemplazados desde un primer momento tras la llegada de Fabra. Pero la gran remodelación ha llegado este viernes. El presidente ha reducido el número de consellerías que pasan de diez a ocho y además tres cargos han sido sustituidos. Maritina Hernández, Lola Johnson y José Manuel Vela, que dimitió horas antes de ser imputado por entregar un documento secreto a Rafael Blasco, han sido relegados de sus puestos. Ahora sí, Fabra dispone de un equipo de gobierno hecho a su medida, con el que poder trabajar libremente y sin ataduras y con el que debe tratar de mejorar la imagen de una Comunidad que parece estar destinada al abismo si no cambian las cosas. Esa limpieza a fondo podría servir además para que algunos de los imputados en tramas de corrupción como la Gürtel, Emarsa, Brugal o Cooperación sean juzgados e imputados por tal delito. Por el momento el primer paso está dado y ahora solo cabe esperar a ver cuales serán las soluciones que aporta el nuevo Consell para tratar de salir de este pozo sin fondo.

La postura que ha adoptado Fabra al tratar de desmantelar por completo la antigua estirpe campista es la más apropiada y su ejemplo podrían seguirlo otros. Es el caso de Rubalcaba que pese a no tener exactamente las mismas ideas que Zapatero, ha formado parte de su gobierno durante los ocho años y los errores que se cometieron  durante ese mandato también le corresponden en gran medida, ya que ha sido Ministro de Interior y Vicepresidente. Más de lo mismo cuando se trata del otro líder político, Mariano Rajoy, que fue Ministro de Fomento de Aznar cuando ocurrió la catástrofe del Prestige o la guerra de Irak, es ahora el presidente de un gobierno que está provocando la desaparición del Estado del Bienestar. Así que los partidos políticos deberían pensar en cambiar sus plantillas, en renovar sus ideas y propuestas de futuro, en dar otra imagen de España que se aleje de la corrupción y los engaños, en definitiva, en todo aquello que por desgracia parece tan lejano. Una nueva forma de política es posible, siempre y cuando se cambie con el pasado y se tenga en cuenta que el pueblo es soberano y no los políticos que lo gobiernan.