Puede que haya muchos escépticos tras
los resultados de las elecciones en Venezuela, ya que el candidato “chavista”
Nicolás Maduro, ha conseguido hacerse con la presidencia del país con solo
234.935 votos más que Henrique Capriles. De hecho ha sido el opositor del
elegido por Chávez el primero en desconfiar de los resultados electorales de
este pasado domingo y en pedir un recuento manual de los votos, aceptado por el
propio Maduro. Pese a las quejas y la desconfianza suscitada, el gobierno
venezolano ha hecho caso omiso de las recomendaciones de la Mesa de la Unidad
Democrática (MUD), formada por 43 interventores internacionales quienes han
aconsejado que se espere al recuento manual para poder dar paso a la
proclamación del nuevo líder venezolano. Pase lo que pase, algo ha quedado
bastante claro tras los comicios, y es que además de ajustarse en el número de
votos, Venezuela se encuentra ante un gran desafío para luchar contra la deuda
que dejó “el comandante” y la dependencia petrolera que posee el país
latinoamericano.
Con la llegada al poder de Hugo
Chávez en el año 1999 y durante unos 14 años de mandato, el pueblo venezolano
ha sufrido un gran cambio en cuanto a su economía nacional. La moneda del país,
el Bolívar, se ha ido devaluando poco a poco hasta llegar a perder más del 90%
de su valor. Según la Web Estrategias y Negocios, esa fue una de las
estratagemas del ex mandatario venezolano quién se aprovechó de esa
devaluación, para vender barato el petróleo a sus más cercanos aliados a
finales de los 90 para luego comenzara a aumentarlo a principio de milenio.
Además, con el paso de los años, “el comandante” fue aumentando el precio del
crudo hasta llegar a multiplicar por 100 el precio de las exportaciones
nacionales. Esa dependencia económica, casi exclusivamente del petróleo, ha
provocado que el país tenga que importar una gran cantidad de productos de
otros lugares. A pesar de ser uno de los lugares con más diversidad y cantidad
de recursos naturales, con grandes terrenos para la agricultura y la ganadería,
el “chavismo” ha desechado en todo momento usar estas alternativas para abusar
de la venta de crudo. Ese factor provoca que muchos alimentos, por ejemplo
tengan que ser importados desde otros países del planeta aumentando de este
modo el gasto público del país, que cada vez ha ido aumentando hasta situarse
en un 50% del PIB aproximadamente (antes de Chávez 39% aprox.).
Por último cabe destacar que además
de aumentar su gasto y deuda pública, el mandato de Chávez se ha visto
deslucido por el incremento de la dependencia de Venezuela frente a los Estados
Unidos según Andrew Lipow, presidente de Lipow
Oil Associates. Esta afirmación viene a consecuencia de dos circunstancias. La
primera está referida a la compra de nafta a los EEUU (un elemento para la
realización y refinación del combustible), debido a la escasez de dicho
componente en el país latinoamericano. Según
Lipow el pasado diciembre Venezuela tuvo que
importar un volumen récord de 197.000 barriles por día, de los cuales la mitad
era nafta. Los tipos de cambio en relación al dólar han sido el otro aspecto
negativo que ha contribuido al empeoramiento de la economía “chavista”.
Mientras que el cambio general se puede hacer a 6,3 bolívares, en el mercado
paralelo se hace a 25 bolívares por dólar. Estos aspectos han provocado que
Chávez acabara su mandato con un 7’5 % de déficit, dejando al país sin su
“verdadero líder” y con serios problemas políticos y económicos.
Y es
que los resultados de las elecciones no han sido más que el primer paso hacia
la transición post Chávez. Puede que Maduro haya conseguido la victoria gracias
a la presencia del alma del “comandante” a lo largo de todo el proceso
electoral, pero debe tener en cuenta que no va a poder utilizar indefinidamente
la imagen del ex presidente venezolano. Con Capriles tan cerca, parece difícil
una unión del país, que cada vez está más dividido en dos mitades que parecen
no querer entenderse. A parte de los problemas económicos citados o del
ajustado margen de separación entre ambos partidos, Venezuela debe mejorar
bastantes aspectos de su democracia que dejan bastante que desear. Ahora solo
se puede esperar a ver cuál es el camino que elige el Presidente Maduro y si
puede resolver los innumerables problemas que hay en Venezuela. Lo que queda
claro es que parece muy difícil que la situación de pobreza y endeudamiento
termine ya que el propio país está comenzando a padecer una fuerte crisis de
identidad tras la pérdida del que fue su líder en los últimos 14 años.

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