Estados Unidos, ha vuelto a vivir otra vez más, una masacre
indiscriminada en uno de sus centros educativos. Esta ocasión, los sucesos se
han desarrollado en una escuela de primaria de NewTown, en el estado de
Connecticut, a manos de un joven de 20 años. La mañana del viernes, tras
asesinar supuestamente a su madre, Adam Lanza entró por la fuerza en dos clases
del colegio Sandy Hook donde se ensañó disparando contra los alumnos y el
personal del centro que allí había. Durante el asalto, el joven arrebató la
vida de 20 niños y un total de 6 adultos, entre los que se encontraba el
director y la psicóloga del centro. Tras los atentados, Lanza se quitó la vida
antes de ser capturado por la policía, quien ha informado que el joven disponía
de chaleco antibalas, dos pistolas y un rifle de los que usa el ejército en
Afganistán o Irak. Ésta ha sido la última matanza de las 18 que han ocurrido en
este país desde los sucesos de Columbine en 1999.
Como ocurre cada vez que pasa un acontecimiento similar, son
muchas las voces que claman a favor del mayor control de armas de fuego. Pero
en EEUU, este debate casi siempre va a caer a favor de los partidarios de la
Segunda Enmienda de la Constitución, que permite la tenencia lícita de armas.
Tanto la NRA (Asociación Nacional del Rifle) como los principales
distribuidores y vendedores de armas, financian en gran parte las campañas
electorales de los partidos políticos más importantes, además de ser una de las
“armas” de presión más contundentes que influyen sobre el Congreso. Con tales
poderes, parece muy difícil que, Republicanos y Demócratas, acaben accediendo a
modificar la Segunda Enmienda. Pese a la relativa facilidad con la que se puede
acceder a tener un arma, el joven Lanza, con sus 20 años, no pudo obtener
legalmente sus pistolas, ya que, el estado de Connecticut es uno de los más
severos en la venta de estos productos bélicos. Aun así, pudo acceder, con
cierta facilidad, a ellas ya que al parecer, pertenecían a un familiar.
Este dramático acontecimiento ha vuelto a platear serios
problemas al poder de EEUU, puesto que la decisión sobre la remodelación de una
ley y tradición tan antigua como es la tenencia de armas, es mucho más difícil
de lo que se pueden imaginar. Tanto Obama y su partido, como el bando más
conservador, el Republicano, deberían sentarse con seriedad y convencimiento de
sus objetivos, para debatir las posibles medidas cautelares, si es que las hay
para ambos, para que este desastre “tan común” en Estados Unidos no vuelva a
ocurrir. Pero. por desgracia, está sucediendo todo lo contrario. Según un
informe de una fuente del comercio de armas, la
NICS, en lo que va de año se han vendido 16.800.000 de armas de fuego,
el doble de los 10 años atrás.
Además de modificar su legislación para la adquisición legal
de armas, la sociedad estadounidense debería comenzar a demostrar por qué es la
primera potencia mundial. Cuando algo sale mal, se debe buscar una solución y
arreglarlo lo antes posible. Por ello, todas las masacres desde 1999 que se han
llevado consigo la vida de decenas de personas inocentes, deberían servir para
que la gente de EEUU se dé cuenta de que tener una pistola no te hace más
poderoso que el otro, sino que te convierte en una persona más peligrosa para
el conjunto de la sociedad.


