sábado, 20 de octubre de 2012

Lucha por la libertad

Damasco, capital de Siria, ha sido a lo largo de la historia, lugar de paso de imperios como el Egipcio, el Persa, el Romano o el Bizantino entre otros. En 1946 tras estar gobernada por ingleses y posteriormente por franceses, Siria logró finalmente ser declarada como país independiente. Esa lucha por conseguir la libertad como estado propio no ayudó para que años más tarde, en 1970, llegara al poder una familia como la de los al-Assad. En primer lugar bajo el mandato de Hafez al-Assad que murió el año 2000 y dio paso al inicio de la carrera de su hijo Bashar al-Assad.

El 26 de Enero del 2011 siguiendo el ejemplo de las rebeliones árabes de Turquía, Egipcio y Libia los sirios salieron a las calles. Actualmente Siria sigue inmersa en una guerra civil que día tras día no hace más que incrementar el número de bajas en un bando y otro. Los rebeldes sobreviven como pueden las acometidas del insaciable ejército de al-Assad que cuenta con una ventaja de hombres y armamento descomunal. 

Pese a las denuncias de organizaciones humanitarias, de enviados especiales o periodistas freelance, las persecuciones y los asesinatos siguen a la orden del día por las ciudades del país. La ONU, a la cual pertenece Siria, ha tratado de intervenir en varias ocasiones en el conflicto, pero por el momento sin ningún efecto. Esta organización ha mandado a un enviado especial, el diplomático argelino Lakhdar Brahimi, para intentar conseguir un alto al fuego 19 meses después de que comenzaran las revueltas. 


Durante estos casi dos años los rebeldes y el ejército de al-Assad han perdido un total de 30.000 personas aproximadamente además de los miles de refugiados en países como Turquía. Calles desoladas, edificios derrumbados, familias destrozadas, este es el presente de un país que lleva pidiendo auxilio internacional desde el momento que comenzó el acoso militar del Régimen.

Por unas causas u otras, el mundo no da respuesta a esa llamada de socorro que cada vez se hace más tenue y puede que acabe apagándose. La paz y la democracia anhelada por el pueblo sirio se encuentra aun lejos. Pese a masacres como la de la ciudad de Homs el 3 de febrero de 2012, con más de 260 muertos y 500 heridos en bombardeos de las fuerzas de al-Assad contra los rebeldes, todo sigue igual. La ONU y los gobiernos mundiales deberían revisar las declaraciones de los Derechos Humanos que cada vez más pasan de largo por las ciudades sirias atestándolas de víctimas inocentes.



2 comentarios:

  1. Situación lamentable. Pero demsasidas cosas tendrían que cambiar para que el dolor Sirio se frenase. En primer lugar, que la ONU fuese tan democrática como quiere que sean los países y no tenga miembros con derecho a veto, ya que en este caso por ejemplo el veto de Rusia es el que impide que la ONU -con una mayor o menor eficacia práctica posterior- pueda desplegarse por el terreno. Pero lo más importante es que quien tiene el pretróleo manda, lamentablemente. Y Siria lo tiene. Así que de momento seguiremos jugando al juego de mirar a otra parte.

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  2. La situación es dura,pero tampoco creo que Occidente pueda dárselas de salvador del mundo, entre otras cosas, porque los precedentes no invitan al optimismo. Además, Al-Assad tiene dos aliados tan fuertes que harían temblar a cualquier potencia occidental, y no son otros que China y Rusia. Por desgracia, y como siempre sucede en estos casos, los que terminan pagando estos desvaríos diplomáticos son los ciudadanos.

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