Hace aproximadamente 30 años, en China se formuló una nueva ley para que los habitantes del país solo tuvieran un hijo por pareja en las zonas rurales. Esta medida se hizo por el aumento masivo de la población que ponía en riesgo la economía, sociedad y los recursos del país. Para que se cumpla la ley, el gobierno chino introdujo una serie de multas económicas, laborales y de cárcel para todos aquellos que se saltaran las normas. Esta medida está siendo criticada desde hace años por expertos en la materia y por esa gran minoría pobre.
La pasada semana saltó a la red una fotografía donde aparecía en una cama una mujer china junto al cuerpo muerto de su hija después de ser supuestamente obligada a abortar por el gobierno de su país. La política de planificación familiar de su región, Zhenping, le obligaba a pagar 40.000 yuanes (aprox. 5000 euros) si quería tener a su hija de forma legal, cosa que no pudo hacer. Según la pareja de la mujer, les obligaron a firmar un papel que consentí de forma lícita el aborto de su hija de 7 meses. Son pocas las parejas que pueden tener más de un hijo pero existen algunas excepciones a parte de la capacidad económica que se tenga. A pesar de ser una ley discriminatoria para la gran parte de la sociedad china, el 75% de la población asegura estar a favor de esta medida que solo beneficia a esos pocos que pueden pagar la multa y mantener a más de un hijo en su casa.
Además de ser injusta para la sociedad, según expertos demógrafos China se está envejeciendo de forma muy rápida y el índice de fertilidad es cada vez menor debido a la medida del hijo único. Estos sucesos van a provocar que el país tenga una población de una edad elevada y con los años la producción del país se verá reducida por la falta de mano de obra joven para trabajar. Por ello el gobierno chino parece estar planteando una modificación de la ley para que las familias puedan tener dos hijos pero por el momento solo son palabras que no han llegado a ningún lado.
Las normativas están para ser cumplidas por todos, pero los dirigentes de China deben tener en cuenta que la salud de las personas está por encima de cualquier cosa y que una mujer embarazada de 7 meses no puede abortar porque pone en riesgo su propia vida. Está claro que con unos 1.300 millones de habitantes el crecimiento excesivo de la población es un grave problema para el país pero la segunda potencia económica del mundo debería tener en cuenta las recomendaciones de los especialistas que auguran un futuro cuesta abajo si la situación no se revierte en los próximos años en el segundo estado más importante de la esfera mundial.

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