Después de las elecciones gallegas, en las que Feijó ha vuelto a ser embestido como Presidente de la Xunta y tras los comicios catalanes que han posibilitado que Sánchez Camacho mejore los anteriores resultados populares, Mariano Rajoy y su equipo de gobierno han incumplido este viernes con una de las últimas promesas que les quedaba de la campaña electoral. La subida del IVA, el rescate de la Banca española, los recortes en los servicios públicos como sanidad o educación y ahora, las pensiones. Cabe recordar que este fue uno de los pilares sobre los que se sostuvieron los mítines de Rajoy. Pese a la revalorización de entre un 1% y un 2% que se aprobó en enero, la desviación de la inflación de 2012, provocada por la subida de los precios de un 2'9%, ha derivado en una bajada de las pensiones, ya que, el gobierno popular asegura no tener los aproximadamente 4.000 millones de euros que supondría pagar esa diferencia a los pensionistas.
Por el momento, muchos son los que ya han protestado de forma pública por esta nueva medida adoptada desde la Moncloa. Los principales partidos políticos de la oposición como IU o PSOE, quien durante el anterior gobierno congeló las pensiones. Ambos han manifestado su desacuerdo en la misma línea que los dos sindicatos mayoritarios de España UGT y CCOO. Pese a las protestas, el PP tiene mayoría absoluta en el Congreso de lo Diputados y esa ventaja le facilita poder tomar las decisiones que crean más oportunas. De hecho, por el momento casi todos los ajustes y reformas aplicadas han sido rechazadas por esa minoría del Congreso y por una amplía mayoría de la población española, que ve como, poco a poco, en algo más de un año de mandato de Rajoy, sus derechos ganados con esfuerzo durante años, van esfumándose como si nada. El gobierno popular, con este camino, sigue demostrando a la sociedad española que su principal objetivo es el de cumplir con las normas dictaminadas desde Alemania y los grandes bancos que forman la Troika, por delante incluso de ayudar a los más vulnerables que son, en este caso, los pensionistas.
La crisis se está ensañando, cada vez más, con la población española y el Partido Popular no está colaborando para que esta escabechina sea lo menos dolorosa posible. Si no para de crecer el número de parados, si se siguen reduciendo, de forma reiterada, los servicios públicos para los ciudadanos y se aumentan impuestos como el IVA, que afecta de forma desigual a pobre y a rico, no parecería nada extraño que, en poco tiempo, el conjunto del país vuelva a salir a la calle para mostrar su descontento. Mucho debe cambiar el panorama político para que Mariano Rajoy y su equipo de gobierno siga estando al mando de España, ya que los recortes y las medidas adoptadas hasta el momento, no están siendo efectivas, por lo menos para los españoles. Otra cosa es el cumplimiento de los acuerdos con la Unión Europea que sirve de justificación del PP sobre su gestión.







